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December 20, 2014   

Desde el Campo // Desde el Campo 2010

 

Sue Sabatke, WOCCU

Diciembre de 2010

La cooperativa Pollok Credit Union en
Glasgow, Escocia, está asociado a una
oficina de correos local y ofrece servicios
de cuidado infantil para padres ocupados
desde su sucursal altamente visible en el
Centro Comercial Silverburn.

GLASGOW, Escocia — Las visitas a las cooperativas de ahorro y crédito siempre son las favoritas para los asistentes a la Conferencia Mundial de las Cooperativas de Ahorro y Crédito de WOCCU que se celebra anualmente. En preparación para la Conferencia de 2011 en Glasgow, Escocia, tuve la oportunidad de visitar tres cooperativas de ahorro y crédito del área que están considerando ofrecer una visita a los asistentes de la conferencia el 26 de julio.

Me sentí muy sorprendido por la increíble singularidad de la cooperativa Pollok Credit Union cuya sede principal se encuentra en el Centro Comercial Silverburn en el lado sur de Glasgow. Su fachada altamente visible es compartida con la sucursal de la oficina de correos local y el gerente de la cooperativa de ahorro es también el administrador de la oficina de correos. El personal de la cooperativa de ahorro y crédito realiza transacciones postales y el personal de la oficina de correos está aprendiendo a realizar las transacciones de la cooperativa de ahorro y crédito. La cooperativa de ahorro y crédito también ofrece una guardería segura y asequible a los hijos de padres que trabajan en el centro comercial o en áreas vecinas y está en el proceso de instalar su primera máquina de cajero automático (ATM). Teniendo en cuenta que alrededor de 300,000 compradores visitan el Centro Comercial Silverburn cada semana, Pollok Credit Union es una de las cooperativas de ahorro y crédito más visible y accesible en Gran Bretaña.

La siguiente en la ronda de visitas fue la cooperativa The Transport Credit Union. Fundada inicialmente como una cooperativa de ahorro y crédito de alcance limitado, comenzó hace algunos años ofreciendo sus servicios a los empleados de varios otros proveedores de transporte público a lo largo de Gran Bretaña. Debido a que la mayoría de los asociados están empleados y también tienen cuentas bancarias, la cooperativa de ahorro y crédito se enfoca más en los ahorros y servicios de préstamos, incluyendo un servicio de intermediación gratuito para hipotecas. Una cantidad considerable de personas de habla polaca trabajan en la industria del transporte de Escocia, de manera que la cooperativa de ahorro y crédito tiene un sitio web y materiales de mercadeo en el idioma polaco y una persona de planta que habla polaco. Esta es una de las cooperativas de ahorro y crédito más grandes y exitosas en Escocia, considerando que más del 80% del personal del metro de Glasgow forma parte de su membresía.

La cooperativa Glasgow Credit Union fue la última parada en la gira. Es la cooperativa más grande en Gran Bretaña y cuenta con más de 25,000 asociados y £73 millones (US$114 millones) en activos. Originalmente atendía a los empleados del Consejo de la Ciudad de Glasgow, la autoridad local más grande en Escocia; la cooperativa de ahorro y crédito ahora atiende a todas las personas que viven o trabajan en la ciudad de Glasgow y sus suburbios. La cooperativa de ahorro y crédito lleva a cabo por vía telefónica o por Internet la mayoría de las comunicaciones y transacciones de los asociados.

Después de estas visitas, para mí está claro que las cooperativas de ahorro y crédito en Glasgow están realizando esfuerzos para satisfacer las necesidades de sus asociados a través de soluciones innovadoras. Para conocer más detalles, haga planes para asistir a la Conferencia Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito en el 2011 y participe en las visitas a las cooperativas de ahorro y crédito el martes, 26 de julio.



Steve Schaefer, WOCCU

Octubre de 2010

Steve Schafer with ATM
Steve Schaefer a lado del cajero automático en la Cooperativa de Ahorro y Crédito Santa María Magdalena.

AYACUCHO, Peru — Estaba admirando las imponentes Montañas de los Andes cuando me bajé del avión en el aeropuerto de Ayacucho, Perú, una ciudad situada a una colosal altura de 9,007 pies sobre el nivel del mar. Esta ciudad peruana del centro sur es la sede de la Cooperativa de Ahorros y Crédito Santa María Magdalena, una de las primeras del país en ofrecer a sus miembros los servicios de cajero automático (ATM por sus siglas en inglés) de propiedad de las cooperativas de ahorro y crédito. El propósito de mi visita era revisar y evaluar el progreso realizado por el reciente programa de WOCCU que permitió que esta cooperativa de ahorro y crédito peruana hiciera el lanzamiento de sus cajeros automáticos.

A medida que me acercaba a la cooperativa de ahorro y crédito a través de sus caminos de tierra y bulliciosas calles abarrotadas de gente, me puse a pensar en toda la planificación que había colocado en este proyecto, desde el envío de las máquinas de los cajeros automáticos de los Estados Unidos hasta simplemente decidir cómo íbamos a proporcionar la conectividad de datos a la cooperativa de ahorro y crédito. Me sonreí pensando en todos los desafíos que tuvimos que superar para que este nuevo y vital servicio fuera viable.

Cuando llegué a la cooperativa de ahorro y crédito, pude ver a los miembros acercarse al cajero automático y realizar sus transacciones. Me sentí obligado a detener a una mujer para preguntarle acerca de lo que pensaba sobre el nuevo servicio que su cooperativa de ahorro y crédito le estaba brindando. Ella hizo una pausa y luego me dijo, "Se siente maravilloso ser parte de la cooperativa de ahorro y crédito donde yo sé que pertenezco. Esto solo sirve para demostrar que uno no tiene que ser rico para usar un cajero automático".

Sus palabras me detuvieron y me ayudaron a darme cuenta cómo el haber hecho posible esta tecnología fue mucho más que una mayor conveniencia. Les trajo dignidad a estas personas asombrosas y humildes.

Mi conversación con la mujer peruana cambió mi forma de pensar sobre lo que hago. También me recordó por qué me siento tan orgulloso de formar parte de WOCCU. Nosotros realmente mejoramos las vidas de las personas a través de las cooperativas de ahorro y crédito.

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David Grace, WOCCU

Agosto de 2010

Bundesbank

FRANKFURT, Alemania — Después de más de una década de participar en WOCCU, he asistido a muchas reuniones inusuales. Recuerdo especialmente aquellas reuniones en países donde los apagones de luz eran tan comunes que se esperaba que continuáramos debatiendo en oscuridad total. Pero la reunión a la que asistí el 1 de junio en la casa de huéspedes del Bundesbank (Banco Central de Alemania) en Frankfurt me quedará grabada como una de las más esclarecedoras.

A principios de mayo, WOCCU recibió una carta de Nout Wellink, gobernador del Banco Central de Holanda y presidente del Comité de Basilea sobre Supervisión Bancaria, solicitando nuestra presencia en una reunión el 1 de junio en Frankfurt. No había ni agenda ni lista de participantes, solamente una solicitud para que asistiéramos. El día en que Pete Crear, Presidente y Director Ejecutivo de WOCCU, y yo salimos para la reunión, supimos que estaría compuesta por los 20 principales reguladores bancarios, con representación de los Estados Unidos, el Reino Unido, Japón, Brasil, Canadá y otros países. Además, nos sentaríamos junto a 15 Directores Ejecutivos de algunos de los más grandes bancos del mundo, incluyendo Lloyds, BNP Paris, Barclays, BBVA, Citibank N.A. y Bank of America y, el Director Ejecutivo del World Savings Banks Institute (Instituto Mundial de Cajas de Ahorros). El propósito de la reunión sería resolver las diferencias en torno a las reformas de capital y liquidez que los reguladores de bancos recomendarán a los jefes de estado del G-20 para ayudar a prevenir otra crisis financiera mundial.

Llegamos al Bundesbank en nuestro taxi entre la línea de carros privados. Cuando entramos a la casa de huéspedes, reconocimos al equipo del Comité de Basilea con el que habíamos trabajado durante años en las reformas. Justo antes de iniciar la reunión, los Directores Ejecutivos de los grandes bancos entraron por las puertas encabezados por el Director Ejecutivo del Deutsche Bank, un hombre de mandíbula cuadrada, quien dio la bienvenida a los asistentes de la misma manera en que un político saludaría a sus seguidores en una manifestación.

Tomamos nuestros asientos asignados en la esquina de la mesa cuadrada junto con los representantes de las cajas de ahorros. Sin ninguna presentación, el presidente del Comité de Basilea explicó que había recibido más de 4,000 páginas de cartas con comentarios en relación con su propuesta para reformar los estándares mundiales de capital y liquidez, y que se le había informado acerca del contenido de las cartas pero que él no había leído ni una sola página. Ahora nos tocaría demostrar que estábamos en lo cierto.

En el transcurso de las cinco horas siguientes analizamos en forma ininterrumpida el impacto de las propuestas. Los banqueros argumentaron que la propuesta causaría una disminución de 10 millones de empleos y una reducción entre 2.5% y 4% del PIB mundial. Por otra parte, los reguladores estuvieron de acuerdo en que los sacrificios que se harían ahora serían una consecuencia natural del rebalance del exceso que había llevado a la crisis.

En un punto, varios banqueros comenzaron a abogar a favor de la eliminación de cualquier tratamiento favorable a las instituciones más pequeñas en los estándares. Definieron "pequeña" como una institución con menos de US$25 billones en activos, un nivel que significaría que todas las cooperativas de ahorro y crédito en el mundo, excepto una, fueran pequeñas. En los estándares preliminares, habíamos obtenido especial reconocimiento de las participaciones de los miembros en las cooperativas financieras como capital de primer nivel, el capital primario más seguro y el mejor, y no íbamos a permitir que esto quedara por fuera. Cuando mencioné que estaba representando a las cooperativas de ahorro y crédito, los cuellos de los banqueros alrededor de la mesa se voltearon con curiosidad para ver qué aspecto podía tener una persona que representaba a las cooperativas de ahorro y crédito. Aparentemente no se sentían a gusto sabiendo que uno de nosotros podía tener un asiento en lo que ellos pensaba que era su mesa exclusiva.

El 1 de junio permanecerá conmigo como el día en que los grandes bancos tuvieron que sentarse momentáneamente en la oscuridad y escuchar a otra voz en el salón. Pero era el momento de arrojar nuevas luces al valor de las cooperativas de ahorro y crédito y cuan diferente funcionaron durante la crisis.

Jennifer Bernhardt, WOCCU
Junio de 2010

Lucy
"Vine aquí para atender a aquellos que tienen necesidad porque quiero entregarles mi corazón a los desamparados y darles esperanza para el futuro", explicó Lucy Ruithanga, Presidenta de la SACCO SOS, "de manera que aquellos con los corazones rotos se puedan sanar".

NAIROBI, Kenia — ¿Una cooperativa de ahorro y crédito sin edificio ni personal? No podía entender cómo se harían los depósitos, cómo se solicitarían los préstamos ni cómo se mantendría el dinero seguro. Pero aquí estábamos, en nuestro camino de visitar un orfanato justo en las afueras de Nairobi, Kenia, que había "hospedado" por 25 años a una cooperativa de ahorro y crédito administrada por el empleador.

Las Aldeas Infantiles SOS Internacional establecieron su primer orfanato de Kenia en 1973 en Nairobi y desde entonces han abierto otros cuatro orfanatos a lo largo del país. Cada orfanato tiene una serie de casas dentro de un complejo administrado por "madres" que cuidan hasta 10 niños abandonados o huérfanos hasta la edad de 18 años. En 1985, alrededor de 100 madres y otros empleados formaron su propia cooperativa de ahorro y crédito (SACCO por sus siglas en inglés) con sede en Nairobi. Hoy en día, 265 empleados actuales y ex-empleados de SOS Kenia son miembros de la SACCO, la cual es administrada por voluntarios.

Lucy Ruithanga, Presidenta de la junta de la SACCO, se ha dedicado a los niños de SOS durante los últimos 15 años y es madre de 10 niños huérfanos entre las edades de 3 y 15 años. Ella dice que todos los meses los miembros de la SACCO que provienen de todos los cinco orfanatos SOS entregan formularios individuales indicando cómo les gustaría que sus pagos de nómina fueran asignados en sus cuentas. Siendo solteras y habiéndose dedicado hasta por 20 años al cuidado de niños huérfanos, muchas de las madres adquieren préstamos para invertir en propiedades de alquiler o la construcción de viviendas para ganar ingresos extra y prepararse para la jubilación en sus aldeas natales.

Me llamó mucho la atención que tantas mujeres como Lucy pudieran dedicar la parte principal de sus vidas al cuidado de extraños. Pero ellas no se vieron así mismas como personas extrañas - ellas formaron una familia en la que sinceramente vivieron, hicieron los quehaceres cotidianos y jugaron juntos. En este sentido, parece lógico que los empleados de SOS formarían una cooperativa financiera para "trabajar juntos para su propio desarrollo", nos manifestó Lucy.

En SOS SACCO, la junta de voluntarios aprueba los préstamos, el tesorero lleva la contabilidad manual a un contable de afuera todos los meses o cada dos meses, el dinero de los miembros de deposita o se retira en una cuenta bancaria central y los miembros reciben estados de cuenta trimestrales. El grupo está trabajando actualmente con el programa de WOCCU en Kenia, financiado por la Fundación Bill and Melinda Gates Foundation, para mejorar su eficiencia y crecimiento de membresía a través de nuevas soluciones de tecnología. Equipada con mayor información en tiempo real en el próximo año, espero que la junta tenga una completa nueva serie de metas para aumentar aun más su membresía.

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Mike Muckain, WOCCU
Abril de 2010

KOTELAM rubble
Las trepidaciones del terremoto ocasionaron que el edificio de la sucursal de KOTELAM se desplomara, lo que produjo la muerte de dos empleados y redujo la otrora concurrida sucursal a escombros.

PUERTO PRÍNCIPE, Haití — Los residentes locales casi parecen haber olvidado la destrucción masiva ocasionada por el terremoto del 12 de enero, que prácticamente arrasó con partes de la capital de Haití. Caminan a grandes pasos alejándose de los escombros de lo que en otro tiempo fue la sucursal de la caisse populaire de Magloire Amboise de KOTELAM, la cooperativa de ahorro y crédito más grande de Puerto Príncipe. Los fragmentos de concreto y unas fichas de depósito desparramadas en el suelo son todo lo que queda de la sucursal más grande de KOTELAM. Todos los demás accesorios de la cooperativa de ahorro y crédito — así como los cuerpos de los dos empleados que resultaron muertos cuando la sucursal se desplomó sobre ellos — han sido limpiados o removidos, por lo que resulta difícil creer que el terreno de la esquina con una gran pila de cascajo fuera alguna vez una institución financiera.

"Antes del terremoto KOTELAM era fuerte", dijo Jean Hubert Lindor, Presidente del Consejo de Administración de KOTELAM. "Pero cientos de socios murieron en el terremoto. Los prestatarios perdieron sus empleos, sus negocios, sus casas y se han ido a otras partes del país. Nuestra cartera de crédito se deteriora con la muerte de cada socio".

Observo fijamente los escombros mientras Lindor continúa. Los empleados que han perdido sus casas se alojan con familiares o duermen en autos, explica. Muchos padecen traumatismo psicológico provocado por el temblor y por la pérdida de sus seres queridos. "Pero la cooperativa de ahorro y crédito es importante para ellos, de manera que siguen viniendo a trabajar", añade.

Reflexiono en su última aseveración. En un mundo en el que el sufrimiento personal y las carencias humanas van mucho más allá de cualquier obligación profesional, los miembros del personal de KOTELAM se presentan cada día a trabajar. Incluso con un capital severamente limitado y una situación de liquidez en peligro, la cooperativa de ahorro y crédito hace lo que puede para ayudar a sus socios sobrevivientes. Y los empleados hacen su parte día con día para brindar esa ayuda.

Se dice que muchas veces, tras los grandes desastres surgen pequeños milagros. El compromiso de KOTELAM y de su personal hacia sus socios posiblemente no sea milagroso en el sentido tradicional, pero la voluntad de las cooperativas de ahorro y crédito que luchan por ofrecer servicios vitales, con todas las probabilidades en su contra, podría ser un milagro suficiente para comenzar el proceso de sanación de Haití.

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Jeff Hardin, North Carolina Credit Union League

Febrero de 2010


La gerente de Fokkus CAR Ildiko Croitoru
(derecha) dice que los socios confían en
que la CAR cumplirá con sus compromisos.
Ella atribuye a esa confianza el haber
ayudado a que la CAR creciera
drásticamente en el curso de los años.

TARGU SECUIESC, Rumania—El concepto de la confianza es central para un sistema financiero vibrante. Lo valiosa que dicha confianza puede ser se hizo evidente durante mi reciente viaje con el Consejo Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito (WOCCU) a Rumania, un país que ha hecho una dolorosa travesía del gobierno comunista a la economía de libre mercado. Todos los acreditados y acreditantes por igual deben de entablar compromisos mutuos y cumplirlos. Otros factores podrían impulsar la demanda, pero la confianza es el motor que impulsa el sistema.

Para muchos en Rumania es difícil encontrar empleo. El pueblo rumano no confía ampliamente en su gobierno para resolverle sus problemas. Los bancos cobran comisiones innecesarias, o en ocasiones incluso cambian las condiciones de los préstamos a sus clientes después de que se han firmado los contratos.

En medio de este desierto de desconfianza está floreciendo un movimiento de cooperativas de ahorro y crédito afiliado a WOCCU. Las 17 Casas de Ajutor Reciprocs (Casas de Ayuda Mutua, o CARs) de Rumania han estado creciendo de manera estable a pesar de la recesión mundial.

Las CARs no están reguladas por el gobierno, y por ende no pueden ofrecer una amplia gama de productos financieros. Debido a la falta de normatividad, tampoco se les conoce bien, o pueden ser percibidas por algunos como más riesgosas que los bancos. Pero la honradez y la dedicación al servicio han ayudado a las CARs a desarrollarse a pesar de estas impresiones. Cada CAR está bien organizada y transmite una sensación de profesionalismo.

De las muchas CARs que visité, Fokkus es una verdadera historia de éxito. Fokkus es la única institución financiera que atiende la aldea de Targu Secuiesc y ha crecido drásticamente.

Cuando pregunté a la gerente Ildiko Croitoru por qué Fokkus había tenido tanto éxito en la captación y retención de los socios, ella no dudó en su respuesta: "Ellos saben que nosotros somos honestos y saben que cumpliremos nuestra palabra".

En una sociedad que lucha por reformar su economía, las palabras de Croitoru son un vívido recordatorio de que la confianza es la base de un cambio significativo. Con confianza las CARs aquí están ayudando a construir dichos cimientos.

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