Matt Garcia, WOCCU
Octubre de 2011
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Swarna Hettiarachchi hasido una
agricultora por 35 años y socia
del sucursal Ruwaneliya de la
Cooperativa de Mujeres desde
que se estableció por primera
vez hace nueve años. Su esposo
y uno de sus dos hijos también
trabajan en su granja de cinco
acres, mientras que su otro hijo
trabaja en la granja de un vecino.
Se han diversificado sus cultivos
con papas, zanahorias, puerros,
remolacha y repollo. Swarna
obtuvo recientemente un
préstamo de LKR$100.000 (900
dólares) para expandir su cultivo
de la papa, la mayoría de que
se venderá como semilla a un
centro de investigación del
gobierno.
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COLOMBO, Sri Lanka — Fue un día muy emocionante a medida que nos
dirigíamos a explorar una nueva área de Sri Lanka que no había visto
antes. Íbamos en camino al distrito de Kandy, el distrito central del
país conocido por sus cultivos de té. Nuestra meta era ayudar a
diversificar la cartera de préstamos agrícolas para la Sociedad
Cooperativa de Desarrollo de Mujeres, o Women's Co-op (Cooperativa de
Mujeres), la cooperativa de ahorro y crédito de 120 sucursales con la
cual el programa de desarrollo del Consejo Mundial de Cooperativas de
Ahorro y Crédito (WOCCU) en Sri Lanka trabaja para expandir el acceso de
las agricultoras a los servicios financieros.
Su principal soporte agrícola — más de 90% del total de acres — está
dedicado al cultivo de arroz. Sin embargo, depender demasiado de un solo
cultivo puede significar un desastre para los agricultores, si las
inclemencias del tiempo o una mala temporada de cosecha conduce a
escasas cosechas. Con el fin de limitar los riesgos, es necesario
diversificar la producción expandiéndose hacia diferentes cultivos; y en
este viaje en particular, nos interesamos en el cultivo de papas.
La papa no es lo primero que me viene a la mente cuando pienso en Sri
Lanka, principalmente porque el clima aquí difiere mucho del que existe
en los altos Andes peruanos de dónde se dice que es originaria. Tomando
en cuenta que las papas generalmente crecen en altitudes más elevadas,
la cosecha no sufre cuando las inundaciones ahogan los arrozales a su
paso. Este solo aspecto convierte a las papas en una alternativa
atractiva.
Estaba visualizando que manejaba por una región montañosa y veía las
plantaciones de papas muy bien sembradas a lo largo de una meseta como
si estuvieran en los Andes. Me sentía complacido pero al mismo tiempo
preocupado por lo que veía.
Me sentía complacido porque el área era diversa y preciosa. Manejando
por las sinuosas curvas a lo largo de empinados acantilados, nos
introducíamos dentro y fuera de las plantaciones de té y pasábamos por
varias cascadas. Las vistas eran imponentes. Fue cuando llegamos a las
plantaciones de papa que me sentí preocupado. Con el fin de observar los
campos, tuvimos que subir y bajar las escarpadas laderas para poder
llegar a las terrazas donde estaban los cultivos de papas. Jadeante y
con una sensación de falta de aliento, deseaba haber hecho ejercicios
con mayor frecuencia.
Para mí era evidente que las socias de la Cooperativa de Mujeres sentían
gran orgullo de sus cultivos. Las plantaciones de papa casi no tenían
rastrojos gracias a un mantenimiento periódico; y se veían como si
fueran a producir una gran cosecha. Pienso que la diversificación de
los cultivos para incluir las papas es una buena movida por parte de
estas diestras agricultoras, especialmente a medida que la metodología
de préstamo de WOCCU, previamente desarrollada en otras partes del
mundo, se transfiere a la región de Kandy.
Muchas otras plantaciones de vegetales, tales como zanahoria, puerro,
remolacha, calabaza y maíz crecen exitosamente y pueden llegar a ser
parte de una estrategia de diversificación que ayuda a los agricultores a
protegerse contra las malas cosechas. La adición de las papas a la
lista les permitirá construir un ingreso aún más sostenible y un futuro
más seguro para sí mismas y sus familias.
Isaac Hacerola, WOCCU
Agosto de 2011

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| Los miembros del grupo esperan
pacientemente mientras cada uno reúne con los ejecutivos financieros
rurales para depositar sus ahorros y verificar sus saldos de cuenta.
Cada socio recibe un registro de la transacción en una impresora
portátil. |
MIAHUATLÁN, México — Justo después del amanecer, salimos de nuestro hotel en Córdoba, México,
para poder llegar a tiempo a nuestra reunión esa mañana en la remota
aldea montañosa de Miahuatlán. Nuestro grupo, incluyendo personal de
WOCCU y direccionado por el Presidente y Gerente General Brian Branch,
vino a presenciar la prestación de servicios financieros en el campo por
medio de las tecnológicas más innovadoras de WOCCU.
Después de una hora de viaje en una camioneta, llegamos a un pequeño
pueblo asentado en un valle rodeado de vastos campos de caña de azúcar.
Nos paramos afuera de una sucursal de la cooperativa de ahorro y crédito
Caja Yanga, donde conocimos dos ejecutivos financieros rurales, a
quienes acompañaríamos por las faldas de la montaña circundante donde
ellos llevan servicios financieros usando asistentes personales
digitales (PDA) e impresoras portátiles para realizar transacciones.
Comenzamos a caminar hacia la orilla del pueblo y sobre una vereda de
piedras cubiertas de lodo, meticulosamente colocadas. Nos fuimos
deslizando y resbalando por casi dos horas mientras que unos ancianos
cargaban grandes bultos de hojas de palmeta y niños de escuela en
calcetines y zapatos muy limpios nos pasaban de largo apresuradamente,
ocupándose de sus rutinas diarias.
Cuando finalmente llegamos a la plaza de la aldea, los socios se
agruparon para reunirse con los ejecutivos de la cooperativa de ahorro y
crédito. El líder del grupo anunció nuestra visita y todos formaron
fila para reunirse individualmente con los ejecutivos. Me impactó ver el
carácter público de la reunión. Todos los que estaban esperando veían
las transacciones de sus amigos y vecinos, dejando muy poco margen para
la privacidad financiera la que estamos acostumbrados en casa.
Nos mezclamos con los miembros del grupo para escuchar sus historias y
percepciones. Muchos de ellos trabajaban como obreros agrícolas en los
campos de caña, cultivaban café o cosechaban palma grasena, una pequeña
palma verde usada para hacer los billetes de dólares de los Estados
Unidos. Para la mayoría, ésta era su primera experiencia con servicios
financieros formales, un gran paso hacia adelante en una cultura donde
si acaso se mantienen ahorros en efectivo o suministros. Los socios
abrieron cuentas y se comprometieron a ahorrar una cantidad mínima cada
mes. Miembros de la comunidad después pidió a la cooperativa de ahorro y
crédito para iniciar un grupo de jóvenes de ahorro para que sus hijos
aprendan a ahorrar.
Aunque el ritmo y el nivel de la economía local aquí es muy diferente a
la de muchos otros lugares del mundo, los principios básicos son los
mismos — el ahorro y el acceso a servicios financieros asequibles son
fundamentales para el crecimiento. El pueblo de Miahuatlán está tomando
medidas para mejorar poco a poco sus vidas. Me alegra pensar en que a
través de un mayor acceso a los servicios financieros, la gente en
comunidades como ésta puede experimentar un mejor futuro mientras
mantener su estilo de vida tradicional, disminuyendo la necesidad de
salir de su comunidad en busca de una vida mejor.
Saul Wolf, WOCCU
Junio de 2011

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| Un ciclista solitario viaja en medio de los escombros de concreto que aún caracteriza el centro de Puerto Príncipe. |
PUERTO PRÍNCIPE, Haití — Si usted ha visitado Haití recientemente, como lo he hecho yo, sabe
que no ha cambiado mucho desde el terremoto. Dieciocho meses después,
las calles con baches todavía giran alrededor de montones de escombros
de concreto sin recoger, y masas de personas luchan por satisfacer
sus necesidades básicas. En medio del aire pesado teñido de carbón, uno
puede sentir la tensión y desesperación chispeante en el aire como un
alambre vivo expuesto que amenazan con formar un arco en cualquier
momento. No hay soluciones fáciles y el futuro sigue incierto. Pero así
es la vida en Haití.
Para que la gente construya una mejor vida — y que puedan hacer
algo más que sobrevivir — el gobierno y la democracia deben mejorar. A
pesar de los esfuerzos de incontables haitianos excepcionales y
dedicados, al país todavía carece de una base común que se requiere para
reunir y compartir los escasos recursos que tiene. Las cooperativas de
ahorro y crédito de Haití están en una posición única para ayudar a
llenar ese vacío.
La comida, el agua y el albergue son escasos en Haití, adquiridos a un
costo elevado por los pocos ricos, mientras que las masas golpeadas por
la pobreza, luchan por los pedazos de lo que queda. El terremoto
ciertamente exacerbó esa lucha, pero todos los haitianos, incluyendo los
ricos, están perjudicados por la desigualdad extrema.
Los camiones de agua, las calles sucias y generadores a diesel se
convirtieron en sustitutos pobres para el agua corriente, las
alcantarillas que no funcionan y las centrales eléctricas. El soborno,
la corrupción y la violencia imperan con demasiada frecuencia en lugar
del orden público y un sistema jurídico efectivo. Los guardias de
seguridad armados, las cercas cubiertas con alambres de púas y vehículos
deportivos blindados operan en lugar de una fuerza policial. Los ricos
sufren psicológicamente. La elite haitiana teme los secuestros armados,
saben mejor cómo usar uno de los pocos cajeros automáticos que funcionan
y manejan locamente en las noches para evitar ser robados a punta de
pistola.
Las cooperativas de ahorro y crédito son una parte crítica de la
solución. Mediante la participación de sus cientos de miles de socios en
las elecciones democráticas y la administración de instituciones
financieras, las cooperativas de ahorro y crédito impusieron las normas
democráticas y los valores que dieron paso a un debate razonado y
liderazgo local. Como instituciones impulsadas por socios, las
cooperativas de ahorro y crédito promueven los intereses a largo plazo
de los haitianos comunes sobre aquellos de accionistas o de la comunidad
internacional. A través de servicios financieros regulados, las
cooperativas de ahorro y crédito ofrecen un lugar seguro y equitativo
para construir su riqueza — el elemento vital de cualquier economía.
Las cooperativas de ahorro y crédito permanecen posicionadas para crear
la base común necesaria para la promoción de la democracia y para que la
gente común mejore su calidad de vida. El trabajo de WOCCU desarrolla
la capacidad de las cooperativas de ahorro y crédito para crecer y
aumentar su influencia. La interrogante sigue siendo si el gobierno
local y la comunidad internacional pueden aprovechar plenamente este
potencial, pero por ahora, las cooperativas de ahorro y crédito de Haití
le dan esperanza a una situación difícil.
Jesús Chavez, WOCCU
Abril de 2011
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Gideon Nyamwange
(derecha), ex-Comisionado Ejecutivo Adjunto de Cooperativas en
Kenia y uno de los consultoresque WOCCU contrató para trabajar en el
programa enTanzania, conversa con uno de los empleados de un centro de
formación SACCOS en Dar es Salaam.
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DAR ES SALAAM, Tanzania — Recientemente viajé a Dar es Salaam, Tanzania,
para informar sobre el programa de desarrollo de WOCCU que brinda
asistencia técnica a los reguladores y mejora los sistemas de
información de gestión con el fin de apoyar el crecimiento, la seguridad
y la solidez de las Cooperativas de Ahorro y Crédito (SACCOS) de
Tanzania. Estuve acompañado por dos consultores que WOCCU contrató para
trabajar en el programa, Monnie Biety, una consultora de gestión
proveniente de los Estados Unidos y Gideon Nyamwange, ex-Comisionado
Ejecutivo Adjunto de Cooperativas en Kenia.
Durante la visita nos reunimos con todas las partes interesadas en el
movimiento de SACCOS a lo largo del país. Tanzania tiene muchas SACCOS,
la mayoría de las cuales son muy pequeñas y se encuentran en áreas
extremadamente rurales. Teniendo en cuenta los limitados recursos, esto
hace que la vigilancia regulatoria constituya un desafío.
Por mi trabajo anterior en Kenia, yo conozco algo de Swahili, el idioma
oficial de Tanzania, pero el dialecto que se habla es bastante peculiar.
Las personas hacen un gran esfuerzo para expresarse en forma muy
apropiada y cortés. Me costó un poco adaptarme, pero no me tomó mucho
tiempo entender mejor a las personas.
Durante nuestros viajes, visitamos las SACCOS en Zanzíbar, la isla más
grande en un archipiélago semi-autónomo fuera de la costa de Tanzania.
La ciudad de Zanzíbar, capital de la isla, es conocida como la "Ciudad
de Piedra" por sus calles estrechas y empedradas y callejones, y ha sido
declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Mientras caminábamos por las estrechas calles, llegamos hasta la
Catedral de la Iglesia Anglicana, que es el sitio donde se encuentra el
último mercado abierto de esclavos a nivel mundial, donde los esclavos
eran vendidos desde África oriental y central. Tuve una sensación
escalofriante a medida que caminamos alrededor del lugar. ¡Casi podía
escuchar los gritos saliendo de las paredes! Es difícil imaginar que el
ultimo mercado de esclavos en el mundo colinde con una iglesia
Cristiana, con sus puertas excesivamente decoradas, patio de adoquines,
una historia oscura pero aun así, hermosa. El contraste era simplemente
asombroso.
También es asombroso analizar hasta qué punto han llegado las cosas
aquí. Un lugar que una vez fuera el epicentro del brutal comercio de
esclavos, ahora exhibe instituciones financieras de propiedad
cooperativa y controladas democráticamente que prestan servicios a
socios de todas las razas y afiliaciones tribales, incluyendo algunos
que sin duda son descendientes de esos esclavos. La comunidad ha tenido
un gran avance, pero todavía queda trabajo por hacer.
Andrea Dannenberg, WOCCU
Febrero de 2011
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| Un representante de SICREDI
Pioneira (izquierda) se reúne con una agricultora miembro en su
holgazanería derramada por la oyó de los 80 bovinos durante una visita
del personal de WOCCU.
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NOVA PETRÓPOLIS, Brasil — ¿Cómo puede un sistema de cooperativas de
ahorro y crédito aumentar anualmente su membresía en 15%? En una
reciente visita a Brasil, pude conocer de primera mano porqué SICREDI,
miembro de WOCCU, ha obtenido tanto progreso aumentando su membresía en
los últimos años. La clave estaba en su capacidad de llegar a los socios
rurales.
Cuando visitamos a SICREDI Pioneira, su cooperativa de ahorro y crédito
en Pinhal Alto y una de las primeras en América Latina, supimos que
inicialmente había sido fundada para proporcionar crédito agrícola a los
granjeros. Con la introducción de préstamos agrícolas subsidiados por
el gobierno y a tasa fija, se les hizo difícil a las cooperativas de
ahorro y crédito de SICREDI cubrir sus costos de los préstamos agrícolas
ya que el interés se fijó a una tasa demasiado baja para que los
préstamos pudieran ser viables. Esto pudo haber puesto en peligro la
existencia continuada de la institución. En su lugar, SICREDI Pioneira
lo vio como una oportunidad para ampliar sus servicios.
Para garantizar la viabilidad financiera en los servicios a los miembros
rurales, la cooperativa de ahorro y crédito preparó un menú de
productos y servicios financieros necesarios, incluyendo los servicios
de pago de cuentas, diferentes productos de ahorros y los seguros.
Debido a que previamente muchos miembros rurales no tenían acceso a los
servicios financieros, la cooperativa de ahorro y crédito comenzó
ofreciendo paquetes conjuntos de productos y servicios a los miembros
rurales con el fin de atender mejor sus necesidades y de que los mismos
fueran financieramente viables. Decir que estos productos fueron bien
recibidos resulta una subestimación. En las municipalidades de pequeñas
y medianas poblaciones atendidas por SICREDI Pioneira, aproximadamente
la mitad de los habitantes son miembros de cooperativas de ahorro y
crédito. ¡El director de la sucursal de Pinhal Alto apenas si pudo
encontrar en el directorio telefónico un nombre que no perteneciera a un
miembro cooperativista!
La creación de una institución en la que confían los miembros rurales
también ha permitido que SICREDI se beneficie de la urbanización de
Brasil. Cuando los miembros emigran de las áreas rurales a las ciudades
traen consigo su afiliación a la cooperativa de ahorro y crédito así
como la lealtad a una institución en la que confían.
Definitivamente, el compromiso de SICREDI con el servicio a sus
miembros, y especialmente a sus miembros rurales, ha pagado dividendos
tanto para la institución como para las personas que la utilizan.
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