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November 28, 2014   

Desde el Campo // Desde el Campo 2011

 

Matt Garcia, WOCCU

Octubre de 2011

Farmer with her potato crop

Swarna Hettiarachchi hasido una
agricultora por 35 años y socia
del sucursal Ruwaneliya de la
Cooperativa de Mujeres desde
que se estableció por primera
vez hace nueve años. Su esposo
y uno de sus dos hijos también
trabajan en su granja de cinco
acres, mientras que su otro hijo
trabaja en la granja de un vecino.
Se han diversificado sus cultivos
con papas, zanahorias, puerros,
remolacha y repollo. Swarna
obtuvo recientemente un
préstamo de
LKR$100.000 (900
dólares) para expandir su cultivo
de la papa, la mayoría de que
se venderá como semilla a un
centro de investigación del
gobierno.

COLOMBO, Sri Lanka — Fue un día muy emocionante a medida que nos dirigíamos a explorar una nueva área de Sri Lanka que no había visto antes. Íbamos en camino al distrito de Kandy, el distrito central del país conocido por sus cultivos de té. Nuestra meta era ayudar a diversificar la cartera de préstamos agrícolas para la Sociedad Cooperativa de Desarrollo de Mujeres, o Women's Co-op (Cooperativa de Mujeres), la cooperativa de ahorro y crédito de 120 sucursales con la cual el programa de desarrollo del Consejo Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito (WOCCU) en Sri Lanka trabaja para expandir el acceso de las agricultoras a los servicios financieros.

Su principal soporte agrícola — más de 90% del total de acres — está dedicado al cultivo de arroz. Sin embargo, depender demasiado de un solo cultivo puede significar un desastre para los agricultores, si las inclemencias del tiempo o una mala temporada de cosecha conduce a escasas cosechas. Con el fin de limitar los riesgos, es necesario diversificar la producción expandiéndose hacia diferentes cultivos; y en este viaje en particular, nos interesamos en el cultivo de papas.

La papa no es lo primero que me viene a la mente cuando pienso en Sri Lanka, principalmente porque el clima aquí difiere mucho del que existe en los altos Andes peruanos de dónde se dice que es originaria. Tomando en cuenta que las papas generalmente crecen en altitudes más elevadas, la cosecha no sufre cuando las inundaciones ahogan los arrozales a su paso. Este solo aspecto convierte a las papas en una alternativa atractiva.

Estaba visualizando que manejaba por una región montañosa y veía las plantaciones de papas muy bien sembradas a lo largo de una meseta como si estuvieran en los Andes. Me sentía complacido pero al mismo tiempo preocupado por lo que veía.

Me sentía complacido porque el área era diversa y preciosa. Manejando por las sinuosas curvas a lo largo de empinados acantilados, nos introducíamos dentro y fuera de las plantaciones de té y pasábamos por varias cascadas. Las vistas eran imponentes. Fue cuando llegamos a las plantaciones de papa que me sentí preocupado. Con el fin de observar los campos, tuvimos que subir y bajar las escarpadas laderas para poder llegar a las terrazas donde estaban los cultivos de papas. Jadeante y con una sensación de falta de aliento, deseaba haber hecho ejercicios con mayor frecuencia.

Para mí era evidente que las socias de la Cooperativa de Mujeres sentían gran orgullo de sus cultivos. Las plantaciones de papa casi no tenían rastrojos gracias a un mantenimiento periódico; y se veían como si fueran a producir una gran cosecha. Pienso que la diversificación de los cultivos para incluir las papas es una buena movida por parte de estas diestras agricultoras, especialmente a medida que la metodología de préstamo de WOCCU, previamente desarrollada en otras partes del mundo, se transfiere a la región de Kandy.

Muchas otras plantaciones de vegetales, tales como zanahoria, puerro, remolacha, calabaza y maíz crecen exitosamente y pueden llegar a ser parte de una estrategia de diversificación que ayuda a los agricultores a protegerse contra las malas cosechas. La adición de las papas a la lista les permitirá construir un ingreso aún más sostenible y un futuro más seguro para sí mismas y sus familias.


Isaac Hacerola, WOCCU

Agosto de 2011

Rural outreach in Mexico
Los miembros del grupo esperan pacientemente mientras cada uno reúne con los ejecutivos financieros rurales para depositar sus ahorros y verificar sus saldos de cuenta. Cada socio recibe un registro de la transacción en una impresora portátil.

MIAHUATLÁN, México — Justo después del amanecer, salimos de nuestro hotel en Córdoba, México, para poder llegar a tiempo a nuestra reunión esa mañana en la remota aldea montañosa de Miahuatlán. Nuestro grupo, incluyendo personal de WOCCU y direccionado por el Presidente y Gerente General Brian Branch, vino a presenciar la prestación de servicios financieros en el campo por medio de las tecnológicas más innovadoras de WOCCU.

Después de una hora de viaje en una camioneta, llegamos a un pequeño pueblo asentado en un valle rodeado de vastos campos de caña de azúcar. Nos paramos afuera de una sucursal de la cooperativa de ahorro y crédito Caja Yanga, donde conocimos dos ejecutivos financieros rurales, a quienes acompañaríamos por las faldas de la montaña circundante donde ellos llevan servicios financieros usando asistentes personales digitales (PDA) e impresoras portátiles para realizar transacciones. Comenzamos a caminar hacia la orilla del pueblo y sobre una vereda de piedras cubiertas de lodo, meticulosamente colocadas. Nos fuimos deslizando y resbalando por casi dos horas mientras que unos ancianos cargaban grandes bultos de hojas de palmeta y niños de escuela en calcetines y zapatos muy limpios nos pasaban de largo apresuradamente, ocupándose de sus rutinas diarias.

Cuando finalmente llegamos a la plaza de la aldea, los socios se agruparon para reunirse con los ejecutivos de la cooperativa de ahorro y crédito. El líder del grupo anunció nuestra visita y todos formaron fila para reunirse individualmente con los ejecutivos. Me impactó ver el carácter público de la reunión. Todos los que estaban esperando veían las transacciones de sus amigos y vecinos, dejando muy poco margen para la privacidad financiera la que estamos acostumbrados en casa.

Nos mezclamos con los miembros del grupo para escuchar sus historias y percepciones. Muchos de ellos trabajaban como obreros agrícolas en los campos de caña, cultivaban café o cosechaban palma grasena, una pequeña palma verde usada para hacer los billetes de dólares de los Estados Unidos. Para la mayoría, ésta era su primera experiencia con servicios financieros formales, un gran paso hacia adelante en una cultura donde si acaso se mantienen ahorros en efectivo o suministros. Los socios abrieron cuentas y se comprometieron a ahorrar una cantidad mínima cada mes. Miembros de la comunidad después pidió a la cooperativa de ahorro y crédito para iniciar un grupo de jóvenes de ahorro para que sus hijos aprendan a ahorrar.

Aunque el ritmo y el nivel de la economía local aquí es muy diferente a la de muchos otros lugares del mundo, los principios básicos son los mismos — el ahorro y el acceso a servicios financieros asequibles son fundamentales para el crecimiento. El pueblo de Miahuatlán está tomando medidas para mejorar poco a poco sus vidas. Me alegra pensar en que a través de un mayor acceso a los servicios financieros, la gente en comunidades como ésta puede experimentar un mejor futuro mientras mantener su estilo de vida tradicional, disminuyendo la necesidad de salir de su comunidad en busca de una vida mejor.


Saul Wolf, WOCCU

Junio de 2011


Un ciclista solitario viaja en medio de los escombros de concreto que aún caracteriza el centro de Puerto Príncipe.

PUERTO PRÍNCIPE, Haití — Si usted ha visitado Haití recientemente, como lo he hecho yo, sabe que no ha cambiado mucho desde el terremoto. Dieciocho meses después, las calles con baches todavía giran alrededor de montones de escombros de concreto sin recoger, y masas de personas luchan por satisfacer sus necesidades básicas. En medio del aire pesado teñido de carbón, uno puede sentir la tensión y desesperación chispeante en el aire como un alambre vivo expuesto que amenazan con formar un arco en cualquier momento. No hay soluciones fáciles y el futuro sigue incierto. Pero así es la vida en Haití.

Para que la gente construya una mejor vida — y que puedan hacer algo más que sobrevivir — el gobierno y la democracia deben mejorar. A pesar de los esfuerzos de incontables haitianos excepcionales y dedicados, al país todavía carece de una base común que se requiere para reunir y compartir los escasos recursos que tiene. Las cooperativas de ahorro y crédito de Haití están en una posición única para ayudar a llenar ese vacío.

La comida, el agua y el albergue son escasos en Haití, adquiridos a un costo elevado por los pocos ricos, mientras que las masas golpeadas por la pobreza, luchan por los pedazos de lo que queda. El terremoto ciertamente exacerbó esa lucha, pero todos los haitianos, incluyendo los ricos, están perjudicados por la desigualdad extrema.

Los camiones de agua, las calles sucias y generadores a diesel se convirtieron en sustitutos pobres para el agua corriente, las alcantarillas que no funcionan y las centrales eléctricas. El soborno, la corrupción y la violencia imperan con demasiada frecuencia en lugar del orden público y un sistema jurídico efectivo. Los guardias de seguridad armados, las cercas cubiertas con alambres de púas y vehículos deportivos blindados operan en lugar de una fuerza policial. Los ricos sufren psicológicamente. La elite haitiana teme los secuestros armados, saben mejor cómo usar uno de los pocos cajeros automáticos que funcionan y manejan locamente en las noches para evitar ser robados a punta de pistola.

Las cooperativas de ahorro y crédito son una parte crítica de la solución. Mediante la participación de sus cientos de miles de socios en las elecciones democráticas y la administración de instituciones financieras, las cooperativas de ahorro y crédito impusieron las normas democráticas y los valores que dieron paso a un debate razonado y liderazgo local. Como instituciones impulsadas por socios, las cooperativas de ahorro y crédito promueven los intereses a largo plazo de los haitianos comunes sobre aquellos de accionistas o de la comunidad internacional. A través de servicios financieros regulados, las cooperativas de ahorro y crédito ofrecen un lugar seguro y equitativo para construir su riqueza — el elemento vital de cualquier economía.

Las cooperativas de ahorro y crédito permanecen posicionadas para crear la base común necesaria para la promoción de la democracia y para que la gente común mejore su calidad de vida. El trabajo de WOCCU desarrolla la capacidad de las cooperativas de ahorro y crédito para crecer y aumentar su influencia. La interrogante sigue siendo si el gobierno local y la comunidad internacional pueden aprovechar plenamente este potencial, pero por ahora, las cooperativas de ahorro y crédito de Haití le dan esperanza a una situación difícil.




Jesús Chavez, WOCCU

Abril de 2011

Gideon Nyamwange
Gideon Nyamwange (derecha), ex-Comisionado Ejecutivo Adjunto de Cooperativas en Kenia y uno de los consultoresque WOCCU contrató para trabajar en el programa enTanzania, conversa con uno de los empleados de un centro de formación SACCOS en Dar es Salaam.

DAR ES SALAAM, Tanzania — Recientemente viajé a Dar es Salaam, Tanzania, para informar sobre el programa de desarrollo de WOCCU que brinda asistencia técnica a los reguladores y mejora los sistemas de información de gestión con el fin de apoyar el crecimiento, la seguridad y la solidez de las Cooperativas de Ahorro y Crédito (SACCOS) de Tanzania. Estuve acompañado por dos consultores que WOCCU contrató para trabajar en el programa, Monnie Biety, una consultora de gestión proveniente de los Estados Unidos y Gideon Nyamwange, ex-Comisionado Ejecutivo Adjunto de Cooperativas en Kenia.

Durante la visita nos reunimos con todas las partes interesadas en el movimiento de SACCOS a lo largo del país. Tanzania tiene muchas SACCOS, la mayoría de las cuales son muy pequeñas y se encuentran en áreas extremadamente rurales. Teniendo en cuenta los limitados recursos, esto hace que la vigilancia regulatoria constituya un desafío.

Por mi trabajo anterior en Kenia, yo conozco algo de Swahili, el idioma oficial de Tanzania, pero el dialecto que se habla es bastante peculiar. Las personas hacen un gran esfuerzo para expresarse en forma muy apropiada y cortés. Me costó un poco adaptarme, pero no me tomó mucho tiempo entender mejor a las personas.
Durante nuestros viajes, visitamos las SACCOS en Zanzíbar, la isla más grande en un archipiélago semi-autónomo fuera de la costa de Tanzania. La ciudad de Zanzíbar, capital de la isla, es conocida como la "Ciudad de Piedra" por sus calles estrechas y empedradas y callejones, y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Mientras caminábamos por las estrechas calles, llegamos hasta la Catedral de la Iglesia Anglicana, que es el sitio donde se encuentra el último mercado abierto de esclavos a nivel mundial, donde los esclavos eran vendidos desde África oriental y central. Tuve una sensación escalofriante a medida que caminamos alrededor del lugar. ¡Casi podía escuchar los gritos saliendo de las paredes! Es difícil imaginar que el ultimo mercado de esclavos en el mundo colinde con una iglesia Cristiana, con sus puertas excesivamente decoradas, patio de adoquines, una historia oscura pero aun así, hermosa. El contraste era simplemente asombroso.

También es asombroso analizar hasta qué punto han llegado las cosas aquí. Un lugar que una vez fuera el epicentro del brutal comercio de esclavos, ahora exhibe instituciones financieras de propiedad cooperativa y controladas democráticamente que prestan servicios a socios de todas las razas y afiliaciones tribales, incluyendo algunos que sin duda son descendientes de esos esclavos. La comunidad ha tenido un gran avance, pero todavía queda trabajo por hacer.



Andrea Dannenberg, WOCCU

Febrero de 2011

Un representante de SICREDI Pioneira (izquierda) se reúne con una agricultora miembro en su holgazanería derramada por la oyó de los 80 bovinos durante una visita del personal de WOCCU.

NOVA PETRÓPOLIS, Brasil — ¿Cómo puede un sistema de cooperativas de ahorro y crédito aumentar anualmente su membresía en 15%? En una reciente visita a Brasil, pude conocer de primera mano porqué SICREDI, miembro de WOCCU, ha obtenido tanto progreso aumentando su membresía en los últimos años. La clave estaba en su capacidad de llegar a los socios rurales.

Cuando visitamos a SICREDI Pioneira, su cooperativa de ahorro y crédito en Pinhal Alto y una de las primeras en América Latina, supimos que inicialmente había sido fundada para proporcionar crédito agrícola a los granjeros. Con la introducción de préstamos agrícolas subsidiados por el gobierno y a tasa fija, se les hizo difícil a las cooperativas de ahorro y crédito de SICREDI cubrir sus costos de los préstamos agrícolas ya que el interés se fijó a una tasa demasiado baja para que los préstamos pudieran ser viables. Esto pudo haber puesto en peligro la existencia continuada de la institución. En su lugar, SICREDI Pioneira lo vio como una oportunidad para ampliar sus servicios.

Para garantizar la viabilidad financiera en los servicios a los miembros rurales, la cooperativa de ahorro y crédito preparó un menú de productos y servicios financieros necesarios, incluyendo los servicios de pago de cuentas, diferentes productos de ahorros y los seguros. Debido a que previamente muchos miembros rurales no tenían acceso a los servicios financieros, la cooperativa de ahorro y crédito comenzó ofreciendo paquetes conjuntos de productos y servicios a los miembros rurales con el fin de atender mejor sus necesidades y de que los mismos fueran financieramente viables. Decir que estos productos fueron bien recibidos resulta una subestimación. En las municipalidades de pequeñas y medianas poblaciones atendidas por SICREDI Pioneira, aproximadamente la mitad de los habitantes son miembros de cooperativas de ahorro y crédito. ¡El director de la sucursal de Pinhal Alto apenas si pudo encontrar en el directorio telefónico un nombre que no perteneciera a un miembro cooperativista!

La creación de una institución en la que confían los miembros rurales también ha permitido que SICREDI se beneficie de la urbanización de Brasil. Cuando los miembros emigran de las áreas rurales a las ciudades traen consigo su afiliación a la cooperativa de ahorro y crédito así como la lealtad a una institución en la que confían.

Definitivamente, el compromiso de SICREDI con el servicio a sus miembros, y especialmente a sus miembros rurales, ha pagado dividendos tanto para la institución como para las personas que la utilizan.

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