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02 de febrero de 2012

La definición de capital determinará el impacto que Basilea III tendrá en las cooperativas de ahorro y crédito

El seminario virtual del Consejo Mundial informó a los participantes sobre la importancia de la clasificación de las acciones

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WASHINGTON, D.C. — Es posible que las directrices de Basilea III concernientes a los niveles de capital de las instituciones financieras hayan sido redactadas en respuesta a las implicaciones negativas que tuvieron los grandes bancos en la crisis económica mundial, pero las cooperativas de ahorro y crédito y otras cooperativas financieras serán probablemente incluidas en cualquier regulación que resulte de las mismas. La forma en que las cooperativas de ahorro y crédito administran las acciones de sus socios con respecto a sus requerimientos de capital pudiera determinar cuán importante será el impacto de dichas regulaciones.

El papel que juegan las acciones en la definición de capital de las cooperativas de ahorro y crédito fue el tema principal de un seminario virtual del Consejo Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito sobre los recientes cambios en las directrices de Basilea y sus implicaciones en las cooperativas de ahorro y crédito. El economista Glenn Westley, quien ha realizado una importante labor en los sectores de las cooperativas de ahorro y crédito y las microfinanzas, compartió sus ideas acerca de los cambios propuestos por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea — el cual forma parte del Banco de Pagos Internacionales, con sede en Basilea, Suiza — especialmente en lo relacionado con las cooperativas de ahorro y crédito.

¿"Están las acciones de las cooperativas de ahorro y crédito definidas en el balance general como capital o como pasivo"? Esta fue la pregunta que hizo Westley a los participantes procedentes de siete países que se habían registrado en el seminario virtual del 1 de febrero. "Depende de lo que ustedes hagan con ellas".

El evento de dos horas de duración, que también fue grabado para verlo posteriormente, examinó brevemente la historia de las directrices de Basilea, las cuales se han convertido en la base de las regulaciones financieras en un creciente número de países, y los cambios que han ocurrido desde el primer Acuerdo de Capital de Basilea en 1988. Basilea I, como fue denominado el evento, se desarrolló principalmente para servir como las directrices operacionales de los grandes bancos de centros financieros domiciliados en el Grupo de los10 (G-10), los países que en esa fecha eran considerados los más económicamente desarrollados del mundo. Los principios de operación segura contemplados en las directrices crecieron en popularidad y eventualmente se aplicaron tanto a instituciones grandes como pequeñas en más de 100 países.

Basilea I identificó el riesgo crediticio como la principal amenaza a la seguridad y solidez de las instituciones financieras y propuso la recomendación de que una institución debe poseer por lo menos el 8% de capital en activos ponderados por riesgo, compuesto por diferentes instrumentos financieros. El comité modificó sus requerimientos para Basilea II, emitidos en 2004, manteniendo niveles de capital similares para dar protección contra riesgos, pero exigiendo cargos adicionales de capital para riesgos operativos (tales como fraude) y riesgos del mercado (tales como el riesgo de la tasa de interés). El Comité de Basilea emitió las directrices de capital y liquidez de Basilea III en diciembre de 2010 y junio de 2011 en respuesta a la incapacidad que demostraron las directrices anteriores en prevenir la recesión económica mundial de estos últimos años. Las últimas directrices modificaron la visión de cómo se miden y aplican los estándares de capital, dijo Westley.

"En general, Basilea III restringe la definición de lo que se considera aceptable y exige un capital de mejor y mayor calidad que el de Basilea II", dijo Westley a los participantes.

Además de modificar los requerimientos de capital, las nuevas directrices proponen un colchón de conservación de capital compuesto en su totalidad por capital de mejor calidad, un colchón contra cíclico que se activará en casos de crecimiento excesivo del crédito de una institución y un índice de apalancamiento que proporciona una capa extra de protección en caso de errores en los modelos de riesgo financiero o en los valores que el Comité de Basilea asigna a los activos ponderados por riesgo.

A pesar de las nuevas características, la seguridad de las instituciones financieras sigue estando reducida a un asunto de adecuación de capital. En el caso de las cooperativas de ahorro y crédito, la adecuación dependerá de cómo se definen las acciones de los socios y de cómo las cooperativas de ahorro y crédito tratan el acceso de los socios a dichas acciones.

Las cooperativas de ahorro y crédito deben tratar las acciones que los socios pueden redimir sin restricción como pasivos en el balance general, manifestó Westley, explicando que los socios pueden retirar dichas acciones y que el capital necesario puede desaparecer cuando la cooperativa de ahorro y crédito más lo necesita. Las cooperativas de ahorro y crédito pueden negarse incondicionalmente a redimir las acciones, sin embargo, pueden tratar esas acciones como capital, equivalente a capital de acciones ordinarias de nivel 1 (CET1, la categoría de capital que también incluye ingresos retenidos) debido a que pueden permanecer en la cooperativa de ahorro y crédito en los tiempos de presiones económicas.

"Si los socios de las cooperativas de ahorro y crédito solo pueden redimir acciones en la medida en que dichas redenciones estén plenamente compensadas por la emisión de nuevas acciones para socios nuevos o actuales, entonces las acciones son capital de CET1", dijo Westley. "Al igual que con la emisión de acciones ordinarias, las cooperativas de ahorro y crédito pueden contar con tener todas las ganancias de las acciones vendidas hasta el final del año anterior".

Para ver la grabación del seminario virtual, visite www.woccu.org/_120201basel3woccu_. El seminario virtual se podrá ver durante el mes de julio de 2012 mediante el pago de una cuota.



El Consejo Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito es la asociación gremial y agencia de desarrollo para el sistema internacional de cooperativas de ahorro y crédito. El Consejo Mundial promueve el crecimiento sustentable de las cooperativas de ahorro y crédito y otras cooperativas financieras en todo el mundo a fin de facultar a las personas para que mejoren su calidad de vida a través del acceso a servicios financieros asequibles y de alta calidad. El Consejo Mundial realiza esfuerzos de defensa activa en representación del sistema global de las cooperativas de ahorro y crédito ante organizaciones internacionales y trabaja con gobiernos nacionales para mejorar la legislación y la regulación. Sus programas de asistencia técnica introducen nuevas herramientas y tecnologías para fortalecer el desempeño financiero de las cooperativas de ahorro y crédito y profundizar su alcance comunitario.

El Consejo Mundial ha implementado 290 programas de asistencia técnica en 71 países. A nivel mundial, 56,000 cooperativas de ahorro y crédito en 101 países atienden a 200 millones de personas. Obtenga más información sobre el impacto global del Consejo Mundial en www.woccu.org.



Contacto principal: Rebecca Carpenter
Organización: World Council of Credit Unions
Correo electrónico: rcarpenter@woccu.org
Teléfono: +1-608-395-2031
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